Sor María del Patrocinio, Concepcionista Franciscana
María de los Dolores Quiroga y Capopardo, 1811 - 1891
SORPATROCINIO.ORG
EN ESTA EDICIÓN DE NUESTRA PÁGINA WEB INICIAMOS LA PUBLICACIÓN DE UNA SERIE DE ARTÍCULOS BASADOS EN EL LIBRO
"VIDA ADMIRABLE DE LA
SIERVA DE DIOS MADRE PATROCINIO"
ESCRITO POR LA R. M. SOR MARÍA ISABEL DE JESÚS, QUIEN FUE SECRETARIA SUYA POR MUCHOS AÑOS, RECIENTEMENTE REEDITADO, Y RESUMIDO POR LAS MADRES CONCEPCIONISTAS FRANCISCANAS DE GUADALAJARA
Sor María Isabel, su secretaria en vida y evangelista después, deseaba vivamente saber de boca de su Madre espiritual la historia de su venida al mundo. Aprovechó la primera oportunidad y se lo preguntó hábilmente. Después de una corta pausa dijo: "Mira, en el Pinar de San Clemente hay una plazoleta grande y redonda de esta forma", y señaló con el dedo en una mesa que tenía para escribir, "sin arboles ni nada sembrado; en aquella plazoleta yo nací y allí me encontró mi padre". Cerca de la plazoleta hay un camino trasversal, por allí pasaba mi padre a caballo, huyendo; me cogió en sus brazos y, enternecido por la pena y el gozo, me llevó al pueblo de la Jara, donde me puso en ama, avisando a mi abuela Ramona para que fuera donde yo estaba. Nadie menos capacitado que un recién nacido para referir su llegada al mundo. Pero Sor Patrocinio tenía buenas fuentes de información: su madre su padre y su abuela.



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La Venta del Pinar, San Clemente, Cuenca
María de los Dolores Quiroga y Capopardo, quien más tarde sería Sor María del Patrocinio, nació el 27 de abril de 1811 en la Venta del Pinar, Cuenca.

¿Qué era la Venta del Pinar? En el Pinar donde nació Sor Patrocinio no hubo pinos jamás. El Pinar es del pueblo, lo dejó una señora muy rica a beneficio de los pobres.

Sus padres, perseguidos, huyeron de la Corte por caminos diferentes, y su madre, que la llevaba en su seno, dio a luz a esta hermosa niña en el campo cerca de una venta en el término de la Jara, en la Mancha. Su madre marchó y la dejó como había nacido. Aquel día había nevado. Esta nieve a final de abril, y en las llanuras centrales de España, no suele ser frecuente, aunque es posible. Por su sobriedad, por su llaneza, su padre y su abuela le contarían más de una vez el relato de su nacimiento.
CAPÍTULO I:
NACIMIENTO Y PRIMERA INFANCIA DE SOR PATROCINIO, "LA MONJA DE LAS LLAGAS"

NACIMIENTO
Don Diego, con las ansias y preocupaciones inevitables por la incomunicación con su esposa, caminaba a caballo por tierras de la Mancha en busca de su hogar, refugio en la persecución política. A los tres días de haber nacido, pasó por aquel sitio su padre, que nada sabía de lo ocurrido, y oyendo una voz que decía "padre", se acercó, y vio a la niña que comprendió era su hija: la tomó en sus brazos y la llevó a un pueblo inmediato de Valdeganga de Cuenca.

Fue bautizada y confirmada en debido tiempo por Fray Francisco Montoro, ex Vicario general de La Orden de San Jerónimo, teniente de la Parroquia de Santo Domingo de Silos de Valdeganga, Cuenca. La ceremonia tuvo lugar el 5 de enero.


Cruz que marca dónde nació Sor Patrocinio
Sor Patrocinio era de noble prosapia. Por sus venas corría sangre de caballeros y de santos. Su padre era un caballero palatino de Fernando VII, llamado Diego Quiroga y Valcárcel. Su madre era Dolores Capopardo del Castillo, natural de San Clemente (Cuenca). Cinco fueron los hijos de Diego y Dolores, dos niñas y tres niños. Dolores fue la primogénita. Su hermanita se llamó Ramona. Sin pretenderlo, la niña Dolores se ganó el corazón del padre por su belleza espiritual y corporal.  Le compensaba con esto la hostilidad de su madre, en cambio, que se inclinó por Ramona, quien hizo suyos los sentimientos de su madre contra su hija Dolores. No podía verla.

Sor María Isabel afirma: "Ciertamente su corazón más que de madre para esta hija, era de hiena. Sentía inexplicable aversión hacia el fruto de sus entrañas". Doña Ramona del Castillo de San Clemente, Diócesis de Cuenca, nobilísima señora de corazón y de alma, sabiendo del comportamiento de su hija Dolores y lo que vio luego, se constituyó en verdadera madre de su nieta Dolorcitas, siendo su refugio, consuelo y defensa, como más adelante se explica.

PRIMERA INFANCIA

Sus padres eran de ilustre abolengo, venidos a menos; eran empleados de la Real Casa, en el reinado de Fernando VII.
Terminada felizmente la Guerra de la Independencia, en la que se cubrió de gloria imperecedera el pueblo español, Don Diego Quiroga y Doña Dolores Capopardo se trasladaron a Chinchlla con toda su prole. Don Diego recobra su cargo; un ascenso lo sitúa fuera de la Corte. De Chinchlla fue trasladado a Valencia, donde fue con todos los suyos, con la hija de su amor. Pero los días de don Diego, estaban contados. La muerte le acechaba. Era el año 1823 y cayó el padre, como el tronco de una encina. Para Dolorcitas, víctima constante de su madre, no pudo ser mayor la desgracia. Quedaba sin defensa ni arrimo en su hogar.

La muerte, inesperada, le sorprendió en Valencia y con este grave infortunio "cambiaron todas las cosas de su familia" y fue, en buena parte, el origen de muchas de las grandes contradicciones que sobrevinieron a su amadísima hija nuestra Madre Patrocinio.

El cambio de posición económica y social fue gravísimo para Doña Dolores, que había enviudado con cinco vástagos, el mayor de los cuales la futura Sor Patrocinio. ¿Qué hacer?  ¿Qué partido tomar? Este era el problema para la madre, que apenas tenía solución.

Ramona, hermanita menor que Dolores, era de mala índole, como se verá en el curso de esta historia. Seguíale el humor a su madre y, para complacerla más, extremaba sus insidias malignas para molestar a su hermanita indefensa inofensiva, que era mayor en edad. Ninguna ocasión desaprovechaba para contristar a Dolorcitas, que solo se defendía llorando, cuando no podía resistir los golpes y persecución de Ramona, que se gozaba viéndola sufrir.

Cierto día habían estrenado las dos hermanas unos vestiditos con ramitos estampados. Estaba nuestra inocente niña sentada en una silla, ocupada en hacer una labor que su madre le señalara, cuando llegando por detrás la traviesa Ramona con mucho cuidado, para no ser notada, le cortó los ramitos del vestido, acusando a su madre, lo que le ocasiono a la Sierva de Dios un fuerte castigo. Éstas y otras travesuras contaba la misma Ramona que solía hacer con su santa hermana cuando era niña, sintiéndolo y llorando entonces mucho.

En compensación, el Señor le dio un hermano, Juan Antonio, que fue para ella en todo tiempo su áncora de salvación. Siempre le tuvo a su favor cual compañero inseparable en los destierros de Francia. Todo sacrificio le parecía leve tratándose de su hermana Dolores, después Sor Patrocinio. De este hermano, símbolo del perfecto amor fraternal, hablaremos en capítulo aparte, que bien se lo merece.

A los dos años de vida, llévala de la mano su nodriza a donde le gusta ir, a la Iglesia. Recorre los altares, ora, contempla. Al pasar por delante de una Imagen de la Virgen de Rus, alzó los ojos y sus manitas al cielo y pidió a la Reina Celestial que fuera su Madre, aceptando la Santísima Virgen y asegurándole sería madre de muchas hijas. Siendo niña, por encargo de la Santísima Virgen, hizo voto de virginidad. Sin un conocimiento infuso de tan excelsa virtud, ¿cómo en tan tierna edad, lirio en capullo, hubiera podido consagrarse a Dios?

A los seis años de edad, caso rarísimo en su tiempo, hizo la primera Confesión. Para la recepción de entrambos Sacramentos se preparó extraordinariamente con dones infusos y ayudada por su abuelita Ramona.

Los primeros maestros que la conocieron afirmaban "que no sabían dónde llegaría su santidad pues comenzaba por donde otros habían terminado." Otro tanto consigna el Padre Vice-Postulador: "Desde su más tierna edad dio muestras y señales de santidad". Fue esta hermosa alma favorecida del Cielo con admirables revelaciones y visitas del Divino Niño Jesús.

Escribe la Madre Sor Isabel de los Remedios que María Santísima la enseñó a escribir y otras labores, pues el odio de su madre la sugería mandarla cosas muy superiores a su edad, y entonces la Divina Señora la ayudaba y enseñaba. Confírmalo el P.Vice-Postulador de la Causa, cuando escribe: "Siendo aún muy niña, se le apareció la Virgen Santísima algunas veces y la enseñó a escribir y hacer labores."

Insuperable Maestra, Dichosa Discípula.